Lo que nadie te dice de ser mamá 24/7

                                     


Ser mamá 24/7 es un título que muchas llevamos con orgullo, pero que también viene cargado de desafíos invisibles y no valorados. Es esa parte de la maternidad que no siempre se muestra en redes, que no sale en los libros, y que pocas personas reconocen como un trabajo real, constante, emocional y físico. Dentro de las redes, solo mostramos la parte mas romantizada de la maternidad.

Desde que nació mi hija Kata, me convertí en mamá a tiempo completo. No fue una decisión tomada de un día para otro, (tal vez porque no tenia red de apoyo) pero una que cambió mi vida por completo. Al principio, sentía que todo era ternura, amor, contacto. Vivía con la emoción a flor de piel, como si todo en mi mundo tuviera más sentido solo por verla crecer. Pero con el tiempo, comencé a notar todas esas cosas de las que nadie habla cuando sos mamá todo el día, todos los días. 

Lo primero es que no hay pausa real. No existe el horario de salida. No hay fines de semana libres. Ni siquiera las noches garantizan descanso, porque en cualquier momento puede haber un llanto, una fiebre, un mal sueño. Ser mamá 24/7 es como estar de guardia permanente en un trabajo que no paga con dinero, pero con sonrisas, abrazos… y también con cansancio extremo. 

Lo segundo que descubrí fue la soledad. Aunque estés acompañada por tu hijo todo el día, en ese tiempo puede tambien tener compañia de tu marido y otros familiares pero puede ser tremendamente solitario. Porque no tenés una conversación adulta durante horas. Porque muchas veces el mundo sigue girando afuera, mientras vos estás tratando de hacer que tu bebé duerma o limpiando el mismo juguete por quinta vez. Que tu marido o veces otros familiares no puensa que necesitas tomar una ducha prolongada o descansar un poco de cargar a tu hijo, ayudar en las tareas domesticas o simplemente dormir. Nadie te advierte que podés sentirte sola incluso rodeada de amor. 

También está la parte emocional que casi nadie menciona: la pérdida de identidad. Muchas veces me encontré preguntándome: "¿Dónde quedé yo? ¿Quién era antes de ser mamá?" De repente ya no eres tu nombre, eres"la mamá de". Tus gustos, tus tiempos, tus pasiones, pasan a segundo plano. Y eso no está mal, pero es algo que duele si no se habla. 

Otra cosa que nadie te dice es que vas a dudar todo el tiempo. ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Estaré dando suficiente amor? ¿Estoy arruinando todo con una mala decisión? Esa constante autoevaluación puede desgastar. La peor eneemiga de uno, como mamá es la autocritica. Porque no hay jefe que te diga si estás haciéndolo bien. Solo tenés el reflejo de tu hijo, y a veces ese reflejo viene con berrinches, insomnio, privacion de sueño y lágrimas que te hacen dudar aún más. 

Pero también hay cosas hermosas que solo se entienden en esta maternidad sin pausas. Como cuando tu hija te busca solo a solo a ti para consolarse. Cuando da sus primeros pasos y eres la primera en aplaudir. Cuando dice “mamá” con esa seguridad que solo da el vínculo fuerte, presente, incondicional. Es en esos momentos donde todo vale la pena. 

Aprendí que está bien pedir y buscar ayuda. Que no eres menos madre por necesitar un respiro. Que cuidar de nosotras mismas también es cuidar de tu hijo. Y que aunque no se vea, ser mamá 24/7 es un trabajo que merece ser valorado, reconocido y celebrado. 

Así que si estás leyendo esto y te sentís cansada, dudosa o invisible: no estás sola. Lo estás haciendo lo mejor que podés. Y eso ya es muchísimo.

quieres enviarme un comentario : escribeluzmara21@gmail.com

EntrePasos — un viaje de maternidad, alma y crecimiento, paso a paso.

fonte da imagen : pexels

Comentarios

Entradas populares de este blog

“Bienvenida a este viaje llamado maternidad”

Pequeños logros que celebramos juntas cada día