Pequeños logros que celebramos juntas cada día




 En un mundo que aplaude los grandes logros, a veces se nos escapan de vista las pequeñas victorias que, como madre, vivimos todos los días con nuestros hijos. 

Esos momentos que no salen en redes, que nadie ve, pero que para nosotras son gigantes. 

Con mi hija Kata, aprendí a valorar y celebrar cosas que antes ni siquiera percibi con mi primer hijo porque yo pensaba que era lo normal Porque en la infancia —y en la maternidadcada paso es importante, cada gesto cuenta, y cada día trae su propio milagro. 

Hoy quiero contarte algunos de esos logros pequeños que celebramos juntas. No porque sean perfectos, sino porque son reales. Y porque nos recuerdan que crecer no es solo avanzar… es también compartir, abrazar, y estar. 

1. Cuando se pone la ropa sola (aunque esté Al revés) 

Puede parecer mínimo, pero la primera vez que Kata se puso su pantalón sola, con esfuerzo y cara de concentración, Mi corazon batio fuerte. 
No porque necesitara hacerlo perfecto, sino porque lo intentó. Porque creció. Porque ese momento fue una muestra de independencia, de confianza en misma. 
Y yo estuve ahí... 

2. Cuando me dice lo que siente 

Cuando era más chiquita, lloraba sin poder expresar por qué o yo no entendia lo que queria. Hoy, con sus palabras imperfectas, me dice “estoy triste” o “tengo miedo”. 
Y ese es un logro enorme. 
Porque expresar las emociones no es fácil, ni siquiera para los adultos. Mis propios nuncan me enseñaran a lidiar con mis propios sentimientos,hasta yo me hice responsable de mis propias emociones

Y cuando kata lo logra, celebramos que puede ponerle nombre a lo que siente. Eso es crecer con conciencia. 

3. Cuando prueba una comida nueva 

A veces, comer se vuelve una aventura. Y otras, una lucha. 
Pero cuando decide probar algo distinto, aunque sea una cucharadita, para es una victoria silenciosa. 
No por la comida en , sino porque está abierta a lo nuevo, porque confía en , porque se anima. 

 En esos episodios esta experimentar higado que, creo que nadie gusta pero es un mal necesario. tan solo probar u poco y botarlo para mi esta bien

4. Cuando me abraza sin razón 

No hay logro más grande que ver que tu hijo expresa amor libremente. 
Cuando se acerca, me abraza fuerte, me dice “te amo”, sin que yo lo pida, es el recordatorio más puro de que algo estamos haciendo bien. 
Y eso merece ser celebrado cada vez. Quien no se ablanda con amor puro, yo derrito en el momento que ella lo hace

5. Cuando se equivoca y no se frustra tanto 

Antes, si algo no le salía, se enojaba mucho. Lloraba, tiraba cosas, se frustraba. 
Hoy la veo más paciente, más dispuesta a intentarlo de nuevo. A decir “no pasa nada”. 
Y ahí me doy cuenta de que está aprendiendo a lidiar con la frustración, con el error, con lo humano. a pesar de que de que de vez en cuando hace su berrinche intenso, pero son mas breves

Eso también es crecer y continuar en el gran camino que se llama vida.

6. Cuando me sorprende con algo que no sabía que sabía 

De repente canta una canción entera, reconoce una letra, cuenta algo que escuchó y entendió. 
Y yo me quedo sorpendida.
Porque aunque estoy con ella todos los días, sigue sorprendiéndome. Y me encanta ver cómo su cabecita va creciendo, creando, absorbiendo el mundo. La escuela es otro lugar donde ella aprende.

 7. Cuando dice “yo puedo sola o yo quiero hacer solita” 

Esa frase mezcla orgullo y un poquito de nostalgia. 
Porque cuando dice “yo puedo”, veo cómo poco a poco se va alejando de mis brazos, para caminar por misma. 
Y aunque a veces me cuesta soltar, que esa autonomía es uno de los logros más hermosos que podemos construir juntas. Debemos dar las herrmientas para que ellos mismos construyan sus propias alas.

Celebrar lo pequeño es celebrar la vida 

No todo tiene que ser un gran hito o acontecimiento. No todo tiene que ser un “primero”. 
Cada día trae sus propios pequeños triunfos: una siesta bien dormida(ela no gusta de dormir), un día sin berrinches, una conversación, una mirada de complicidad. 
Y yo elijo verlos, agradecerlos y celebrarlos. 

Porque cuando una madre elige reconocer lo pequeño, le enseña a su hijo a valorar cada paso. 
Y eso, en este mundo tan acelerado y superfluo, es un regalo inmenso. 

Gracias por leer estos pedacitos de nuestra vida. 
Ojalá este blog sirva para recordarte que tu camino como madre —con todos sus altos y bajos— también está lleno de logros silenciosos que merecen aplausos. 
Y si hoy no te sientes suficiente, recuerda esto: 
Estás criando con amor y en la esperanza de algo mejor que tu como hija no recibistes. Y eso ya es un logro enorme.Continua sin desistir....

si te gusto este post o erticulo peuedes escribir a:

escribeluzmara21@gmail.com

Comentarios

Entradas populares de este blog

“Bienvenida a este viaje llamado maternidad”

Lo que nadie te dice de ser mamá 24/7