Lo que cambió en mi vida desde que nació Kata


 Cuando pienso en mi vida antes de que naciera Kata, siento que era otra persona. No mejor ni peor, simplemente diferente. La llegada de mi hija transformó todo: mis prioridades, mis emociones, mis rutinas y hasta mi forma de ver el mundo. Hoy quiero compartirte esos cambios, porque que muchas madres sienten lo mismo y a veces es difícil ponerlo en palabras. 

 

1. El amor como motor principal 

Antes, mi vida giraba alrededor de y mis proyectos. Ahora, todo tiene sentido porque está conectado con el amor que siento por mi hija. Ese amor es inmenso, incondicional y a veces tan fuerte que asusta. Me enseñó a ser paciente, a perdonar rápido y a poner las necesidades de otro ser antes que las mías. Solo que ese amor al principio no se siente y parece que debe ser espontaneo, pero quedate, tranquila si aun no lo sientes, la convivencia y la interaccion con tu hijo va creando ese lazo invisible que los unira para siempre.

 2. Aprendí a valorar el tiempo de otra forma 

Cuando eres madre, cada minuto cuenta. Los días parecen eternos, pero al mismo tiempo pasan volando. Aprendí a disfrutar de los pequeños momentos: una risa, un abrazo, una mirada cómplice. Son esos instantes los que llenan el alma, más allá de cualquier gran logro o evento. Disfruto las cosas que, hago en mi tiempo, si no alcanzo no importa el dia de mañana tengo para hacer lo que falto pero, sin preocuparme.

3. La organización se volvió esencial 

Con un bebé en casa, el desorden puede tomar control fácilmente. Por eso tuve que adaptarme y ser mucho más organizada. No porque me guste, sino porque me ayuda a tener espacios de tranquilidad para ella y para . Planifico horarios, comidas, grabaciones y descansos para no sentir que todo es caos. una cosa por vez.

 4. Mi paciencia tiene límites, y aprendí a respetarlos 

Ser mamá no es fácil, y no soy una superheroína. A veces estoy agotada y eso se nota. Aprendí a reconocer cuándo necesito un respiro y a pedir y buscar ayuda sin sentir culpa. Ser paciente no significa aguantar todo sin decir nada; significa también cuidarme para poder cuidar. 

 5. Mi creatividad se despertó 

Grabar videos, pensar en contenidos para el canal, editar y contar nuestra historia me hizo despertar una parte creativa que estaba dormida tuve muchos años sin escribir y sin grabar. La maternidad me inspiró a expresarme de formas nuevas y a compartir nuestra vida desde un lugar genuino y auténtico. 

6. La vida social cambió (pero no desapareció) 

Mis prioridades sociales cambiaron, claro. Ahora mis planes giran mucho alrededor de mi hija, y eso me ayudó a elegir mejor con quién y cómo compartir mi tiempo. Aprendí a disfrutar de momentos tranquilos y a valorar las verdaderas amistades que entienden y acompañan este proceso. A pesar que, en cualquier pais fuera del tuyo es dificil hacer amistades.

 7. Entendí el verdadero significado de la resiliencia 

Criar a un niño no es solo amor y ternura; también implica enfrentar desafíos, miedos y días difíciles. He aprendido que puedo ser fuerte incluso cuando no me siento así. La maternidad me enseñó a levantarme cada día, aunque no tenga todas las respuestas. Es algo tan magico y sublime....

 8. Mi forma de ver el mundo cambió para siempre 

Ser mamá me hizo más consciente, más empática y más agradecida. Veo el mundo a través de los ojos de mi hija, y eso me invita a querer un lugar mejor para ella. Me hizo valorar más lo simple, lo natural y lo humano.

En resumen, la llegada de Kata no solo trajo una nueva vida a mi mundo, sino que me transformó profundamente. Cada día aprendo, crezco y me adapto, y que este viaje no termina nunca. Pero si algo tengo claro es que, aunque mi vida cambió, mi amor por ella es lo que sostiene todo. 

Si eres madre o estás por serlo, te abrazo fuertemente. Estamos juntas en este camino tan desafiante como maravilloso de la maternidad.

si te gusto este post o articulo y deseas escribirme;

escribeluzmara21@gmail.com

Comentarios

Entradas populares de este blog

“Bienvenida a este viaje llamado maternidad”

Lo que nadie te dice de ser mamá 24/7

Pequeños logros que celebramos juntas cada día